Miércoles , noviembre 26 2014
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Cuando la palabra “Libre” no importa en “Software Libre” Parte 1

Justamente esta semana en el Equipo de HolaGeek estuvimos conversando sobre los artículos largos, pero creo que este artículo les será tan interesante que no les molestará si así lo fuera, pero es que el otro día me crucé con un interesante artículo titulado “Cuando la palabra ‘libre’ en ‘software libre’ no importa”. Fue escrito por Benjamin Humphrey, uno de los fundadores de Ohso, la empresa detrás del famoso blog OMG! Ubuntu.

Estoy seguro de que sus palabras son las de muchos usuarios de Ubuntu, especialmente aquellos que tienen debilidad por Mac. Pero, además, me parece que Benjamin logró expresar muy bien algunas ideas, que me gustaría rebatir, lo que sin lugar a dudas generará un debate acalorado.

El artículo comienza haciendo una descripción de lo que significa el software libre. Como suele suceder especialmente en el mundo de habla inglesa, también describe la gran confusión que hay entre el software libre y el software gratuito. Pero claro, no me parece que ello sea lo más interesante del artículo.

” Si hicieras una pequeña encuesta en el supermercado de tu barrio, ¿cuánta gente creés que usa software libre? ¿Y cuánta gente, software propietario?
La respuesta es obvia en la mayor parte de los casos. El software propietario es dominante. Mientras que cierta gente usa software libre, muchas veces no saben cuán libre es o no les importa. Un ejemplo ilustrativo es Firefox: puede ser descargado sin costo alguno, pero ¿sabe el usuario promedio qué tan ‘libre’ es? ¿O habrá dejado de leer en el botón “Descargar Ahora”?

También es importante preguntarnos por qué esa persona usa Firefox. Porque se trata de un software de calidad, con una buena reputación, y pudo obtenerlo en forma gratuita. En la mayoría de los casos, todo lo demás es irrelevante. La definición de “software de calidad” es demasiado compleja pero, en términos generales, un buen software, de calidad, es:
* De confianza
* Fácil de usar
* Seguro
* Tiene una buena reputación
* Y, hasta cierto punto, popular (*)
(*) Las personas son ovejas. Si ves a alguien haciendo algo o usando un determinado producto, seguramente vas a hacer lo mismo. Esta es la razón por la que las compañías utilizan a celebridades para dar publicidad a sus productos y es la razón por la que las propagandas de Facebook pueden basarse en las recomendaciones de tus amigos.

Dadas las siguientes opciones, ¿cuál crees que sería más probable?
Una persona paga por un software de calidad o lo descarga ilegalmente de internet. ó Una persona usa software libre que es de inferior calidad que el software propietario.

Apuesto a que casi todos van a ir por la opción 1 si el precio es el correcto. Recuerden, la gente está dispuesta a pagar por productos de calidad, y a veces ni siquiera tiene que pagar. Al final, los usuarios no piensan demasiado sobre qué tan “libre” es el software. El mejor de los escenarios para el usuario promedio es cuando puede acceder a un software que es libre y de calidad.

Desde el punto de vista de los desarrolladores, los usuarios regulares no están tan interesados en el código, como nosotros. A ellos les interesa lo que pueden hacer con ese código y cuánto deberán pagar para acceder a él. Yo uso Skype porque creo que es mejor que XMPP para el chat de voz, y no pago nada por él.

La mayor parte de la gente entiende al término “software libre” de un modo diferente que nosotros, los evangelistas del software libre. Predicar sobre el software libre y el código abierto es una de las muchas formas de convertir a las personas al software libre, y sin lugar a dudas ha hecho que muchos se pasaran al software libre, pero al final para convencer a las mayorías todo se reduce a la calidad del software. Que sea gratuito es sólo un lindo beneficio.”

Mis observaciones y comentarios
Por empezar, digamos que comparto con Benjamin la idea de que es necesario mejorar la calidad del software libre. Hacerlo más simple, intuitivo, elegante, poderoso (con más funcionalidades), innovativo, seguro, compatible, configurable, etc. Nadie en su sano juicio podría estar en contra de esto. Esta es tal vez la única idea que comparto con Benjamin.

¿El software libre es de menor calidad que el software propietario?
Hay una idea (completamente equivocada) que recorre como “un hilo rojo” todo el artículo y que, tal vez, haya sido incluso la razón que motivó a Benjamin a escribir tan polémico artículo: el software libre es de inferior calidad que el software propietario.

No hay absolutamente ninguna razón para sostener tal afirmación. Desde un punto de vista fáctico, los hechos demuestran que así como hay software propietario muy bueno, hay software libre de gran calidad. Tampoco es posible afirmar esto en términos teóricos: no hay nada que haga que el software libre en general sea de inferior calidad que el software propietario. Al contrario, la posibilidad de acceder al código fuente, modificarlo y distribuirlo sin constricciones legales y en forma gratuita genera un efecto de bola de nieve que hace que los distintos proyectos de software libre puedan ir mejorando continuamente.

Uno podría pensar que al no “haber dinero de por medio”, no hay incentivos para mejorar ese software. La realidad ha demostrado lo contrario: existen numerosos proyectos de software libre de excelente calidad y muy populares (Firefox, por ejemplo). Por otra parte, no hay que olvidar que es posible hacer dinero del software libre (se puede vender el software, el soporte, etc.). Incluso existen grandes compañías que viven de ello: Red Hat, Canonical, etc. Por último, la idea de que muchas veces no haya programadores pagos que se dediquen full-time a un proyecto de software libre se ve compensado por el hecho de que cualquier programador en este planeta puede acceder al código y complementar lo hecho por los demás. Es decir, la falta de tiempo de unos se compensa por la ayuda de los demás. Eso sin mencionar un hecho obvio: en general, somos mucho mejores al trabajar en las cosas que nos gustan y que hacemos meramente por placer que aquellas en las que nos vemos obligados a embaucarnos por el hecho de que debemos volver a casa con un pan debajo del brazo.

Además, aunque parezca una ironía cruel, muchas de las razones que generan quejas por parte de los usuarios de software libre tienen su origen en las restricciones del software propietario. “¡LibreOffice no lee bien mis documentos de Word! ¡Quiero que mi sistema pueda leer archivos MP3 “directo desde fábrica” (out of the box)! ¿Por qué Flash y Skype andan tan mal en Linux? ¿Por qué mi tarjeta de video o de wifi no funcionan como en Windows?” En el fondo, estas “dificultades” tienen que ver con la generalización de estándares y formatos propietarios y la utilización de hardware propietario (con sus respectivos drivers, también propietarios). Como es evidente, creer que el software libre, por si solo va a solucionar todos nuestros problemas es un error.

El problema no es que LibreOffice no pueda abrir perfectamente los archivos de Word más complejos, sino que el formato de Word sea propietario y que sus especificaciones se mantengan ocultas, lo que hace dificulta enormemente su implementación y soporte en otras aplicaciones que no sean las del propio Microsoft o aquellas a las que Microsoft les “vende” el producto. Es más, uno podría decir que el problema está en el propio Word, que no permite abrir archivos con formatos libres, a pesar de que la Organización Internacional para la Estandarización (ISO) ha elegido el formato OpenDocument como estándar para el intercambio de texto con formato. Del mismo modo, podemos decir que el problema no está en tener que instalar “manualmente” el soporte para MP3 en algunas distros Linux (lo cual tampoco es una tarea muy complicada, ¿no?) sino que lo que realmente está mal es que los reproductores de audio portátiles no soporten los formatos libres (ogg, flac, etc.) y te obliguen a usar MP3.

Algo similar sucede con los drivers: el hecho de que Linux tenga soporte para una ENORME cantidad de hardware es uno de esos milagros de los que deberíamos estar agradecidos. Y digo que es casi un milagro porque, en la medida en que las empresas que fabrican hardware no liberan sus drivers y su hardware, la elaboración de drivers libres para Linux es un proceso muy engorroso y complicado; es casi como hablar con un chino sin poder contar con un diccionario chino-español-chino a mano. Ya usando diccionario la cosa se pone difícil… imaginen sin poder acceder a él. Evidentemente, lleva un tiempo hasta que uno puede entablar una conversación medianamente coherente. Inevitablemente, aquellos que utilicen los drivers cerrados van a tener un mejor rendimiento (al menos al principio) hasta tanto aquellos que desarrollen los drivers libres logren entender cómo funciona ese hardware. Es un largo proceso de prueba y error y de complejos mecanismos de ingeniería inversa. Además, no hay que olvidar que los drivers libres comienzan su desarrollo después de la aparición del hardware, mientras que los drivers cerrados son desarrollados por los fabricantes de hardware mientras se desarrollan las propias piezas de hardware; todo sale al mercado como un mismo paquete: hardware + drivers. Esta es una desventaja difícil de zanjar. La única “vuelta” es luchar para que sean los propios fabricantes quienes comiencen a desarrollar hardware y drivers libres… algunos ya lo están haciendo…

Disculpen si fue muy largo, pero lo escribí en caliente… démonos una pequeña pausa y les paso la segunda parte.

Acerca de Jorge Martinez

Estudiante de Economía y un apasionado de la tecnología

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